Llegan las “McBodas” a México.

¿Hasta dónde puede llegar el amor a una marcar?

La Respuesta es muy sencilla, no tiene límites. Si bien hoy en día se habla mucho de consumidores multimarcas, dónde hay poca fidelidad hacia una sola marca. Podemos tener en nuestro closet tenis Nike, Puma o Adidas conviviendo en el mismo espacio. Podemos declararnos adictos a la Coca Cola pero si en nuestro cine o restaurante favorito la bebida es Pepsi, podemos tomarla sin sentir ningún tipo de culpa.

Otra muestra clara del amor hacia una marca es cuando decidimos llevarla en nuestro piel de por vida.

Fuente: thisorthat Leer más de esta entrada
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Las marcas de nuestra vida diaria

Diferentes medios han traído a nuestra atención el hecho de que las marcas están presentes en todo momento de nuestras vidas y nos acompañan desde que despertamos hasta que cerramos los ojos. Sin embargo, la pregunta que considero hemos omitido es como llegamos al punto de permitirles la entrada a nuestras casas y a nuestras vidas. En un inicio estas marcas solo fueron desconocidos con un nombre y una promesa. Durante años las hemos conocido y comprobando si esa promesa era cierta, así poco a poco se ha desarrollado una relación que involucra confianza, pertenencia e incluso cariño.

Menciono lo anterior ya que me ha sorprendido el grado como esta forma de relacionarnos con las marcas se ha convertido ya en parte de la educación de futuras generaciones. A temprana edad se aprenden comportamientos y conductas por medio de imitación, los padres que diariamente van por un café a Starbucks están ensayando a sus hijos que el día empieza con “un Starbucks”, atención, no un producto genérico, sino una marca y una experiencia. Caí en esta reflexión a causa del video que a continuación les comparto.

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Love Brands: La marca es algo más que el nombre de un producto.

El día de hoy les voy a escribir acerca de algo que me pasó en la semana mientras estaba con mis amigos. Habíamos comprado cerveza, escuchábamos música y platicábamos comodamente cuando escucho que uno de mis amigos dice: “Amo la Victoria, me voy a tatuar el logo”. -¿Es en serio?-  “Si, me encanta y además tengo muy buenos recuerdos con ella”.

Esto me llevo a pensar en cómo es que las marcas dejan de ser en algún momento denominaciones específicas para un producto para formar parte de nuestras vidas generando este apego emocional.

Esto, en lo personal, lo relaciono con el hecho de que muchas veces las empresas en vez de vendernos un producto nos venden una solución que cumple nuestras expectativas y las supera, generando lealtad y apego inmediato a los productos que resguardan estas marcas.

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