El marketing en los tiempos del cólera

Si algo puede definir nuestro tiempo son los adjetivos de individualismo, virtualidad, acumulación y conductas frenéticas, García Márquez al crear su obra “El amor en los tiempos del cólera”, pretendía adentrarnos en un mundo de diferencias, en lo elástico que resulta el romance, pues al fin de cuentas termina uniendo lo que tiene que estarlo, no importando parámetros como la edad.

En  la mercadotecnia resulta que la pintoresco hace décadas se ha puesto de moda, no solamente con el boom del Etnomarketing, también con la tropicalización de las campañas publicitarias, con productos y servicios ultrasegmentados y con la aparición de celebridades surgidas de la masa, son los simples mortales los que le hemos puesto sabor al caldo.

A la par de los avances en oferta, especialización, mensajes mejor dirigidos y productos más sofisticados, también existen los dolores de cabeza provocados por mercadólogos, empresa y marcas.

Me gustaría citar algunas de las torturas, esperando las puedan digerir, compartir en opinión y compartir también en difusión si le parece correcto a través de sus comentarios.

1.- Hostigamiento de mensajes.- desde que amanece hasta que el sol se mete nos saturan los mensajes.

2.- Ventas forzadas.- le dices “no gracias”, aun así insisten hasta sacarnos de quicio, son expertos los bancos, los seguros, las funerarias y los que venden automóviles.

3.- Exceso de oferta.- como si no bastara con todos los mensajes, el consumidor tiene que decidirse cada vez entre más productos y servicios, el conflicto cognitivo es complejo de explicar en una columna.

4.- Publicidad engañosa.- además del timo obvio existe uno disfrazado con esmero, algunos productos y servicios milagros logran ser percibidos como alquimia pura, el después no lo quiero ni contar.

5.- Acoso de investigación.- ¿me puede regalar unos minutos? ¿cómo le pareció el servicio? ¿regresaría? Preguntas, preguntas y más preguntas.

6.- Atención a clientes grosera.- dudan de tu palabra, te piden hagas la queja por teléfono y en el teléfono te piden sea en oficina, están comiendo o empleados hablando por horas entre sí, sería preferible no existiera tal departamento.

Trabajamos bajo el supuesto de satisfacer las necesidades de los consumidores, en ocasiones este supuesto se desvanece, es entonces cuando el cólera se apodera de los clientes, cuando la mercadotecnia trabaja a cuestas y contracorriente, pero a la vez con el reto de virar el rumbo.

Las empresas gastan presupuestos a veces millonarios, a veces pequeños en dinero, pero grandes en esfuerzos, la pregunta entonces cabe ¿Por qué si se invierte una importante mezcla de recursos le hacemos bullying al cliente?

Tal vez porque poco la hacemos de clientes en la firma que asesoramos, porque poco acudimos a la competencia y porque no corre peligro nuestro contrato.

Amar como bien lo argumenta García Márquez, es entregarse a la posibilidad de sufrir, a la vez a la posibilidad de ser feliz, en la mercadotecnia debe pesar más el ideal de bienestar, cargamos con el yugo del cliché, pues se relaciona el marketing con frivolidad, depende de nosotros, los que hacemos marketing el cambiar el paradigma.

Cuenta hasta diez, cuenta hasta que sientas que es el número correcto, recuerda que para el amor y el marketing en la actualidad no cuentan los números, sino lo que sentimos al vivirlos.

Arturo González Salas

www.arturogonzalez.com.mx

Anuncios

Acerca de @ArtGlez
1 de los 100 líderes del marketing en México, según la revista MERCA2.0. Columnista a prueba de @InformaBtl

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: