Emociones, el juego actual de las marcas

Piensen en el momento más feliz que han vivido, o el más triste o cuando se enojaron tanto que creyeron que no se iban a poder controlar… Tan sólo recordar hace que nos llenemos de ese sentimiento otra vez, que parezca que lo estamos viviendo de nuevo. Y todo esto se lo debemos sólo a las emociones.

Tal parece que los responsables de la mercadotecnia y publicidad de diferentes marcas han aprendido que es justo a través de las emociones que el ser humano vive su día a día y basa en ellas sus decisiones, pensamientos, opiniones, etc. Las personas compran o no cierto producto por cómo los hace sentir: el pantalón de marca, la bolsa carísima, el pan delicioso, todo eso nos produce un sentimiento que a su vez se traduce en una emoción específica que nos hará recordar ese momento.

No debemos olvidar que la mejor pero más difícil manera de vender es a través del corazón; si logramos que nuestro consumidor sienta algo o recuerde una emoción con alguno de nuestros anuncios o con el simple hecho de ver nuestra marca tenemos más de la mitad de la decisión de compra tomada a nuestro favor. Pero para esto es muy importante no olvidar a quién le estamos hablando pues cada segmento tiene sentimientos y costumbres muy arraigadas que evocan emociones diferentes.

Un ejemplo de esto es la campaña más reciente de P&G para los Juegos Olímpicos de Londres 2012. En su comercial podemos distinguir que tienen perfectamente identificado a su público meta, pues conocen completamente cómo deben hablarle. Para una mamá lo más importante siempre serán sus hijos, ellos siempre van a ser “el más guapo”, “la que mejor baila”, “el que mejor juega futbol”, “la más inteligente”… Su hijo o hija siempre será el o la mejor de todos. Pero, ¿cómo mezclar esto con el tema central de unos Juegos Olímpicos como los es el deporte y sobretodo cuando el target no es precisamente el más aficionado a este tema? Cuando vean el anuncio lo entenderán mucho mejor, pero por ahora les puedo decir que cualquier logro de un hijo, es también un logro (y generalmente en mayor medida) de su mamá.

Cualquier mujer que tenga hijos (y las que no también… Todos tenemos mamá ¿no?) podrá entender la emoción que genera el ver a su hijo o hija feliz y orgulloso de lo que ha conseguido, pero aún más la emoción de saber que esa persona que ha conseguido su objetivo y logró superar todos los obstáculos es su hijo.

El consumidor de hoy no busca ni el producto más barato, ni la mejor calidad, ni el mejor empaque ni la mejor comunicación; simplemente busca el producto que le haga sentir la emoción más fuerte. Estoy convencido, una emoción (al menos en Publicidad) habla más que mil palabras.

Especial agradecimiento a Juan Manuel Collazo (@juanmacoar) por su colaboración en este artículo.

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Acerca de @HayVega
Marketer con experiencia en marcas de consumo e industriales, geek y adicta a las redes sociales, lucho todos los días por ser lo mejor que puedo ser. Desde el 2011 miembro del SMCMXmkt y Community Manager

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